Mi Cuarto Trastero: ACUÉRDATE DE MÍ

20.2.11

ACUÉRDATE DE MÍ


Aquél día en el hospital, cuando el médico le dijo a mi hijo que tenía una enfermedad neurodegenerativa su cara se desencajó, sus ojos se perdieron en el infinito y pareció que todas sus esperanzas hubiesen salido disparadas por la ventana aquella lluviosa mañana de abril. Cuando llegamos a casa Miguel encendió un cigarrillo y se puso al teléfono. Llamaba a sus hermanos. Todas las conversaciones terminaban con un “tranquilo, entre todos encontraremos una solución”. Los días pasaban y mi hijo no hacía más que mirarme sin verme, su cabeza estaba a muchos, muchos kilómetros de distancia. Cuando llegaron él y sus hermanos se encerraron a discutir en una habitación, como si quisieran protegerme del daño que pudieran hacerme. Mientras tanto, yo cuidaba de mi nieta Sofía, una pequeña diablilla que jugaba con una de esas maquinitas que nunca dejan de sorprenderme. Mis hijos salieron y, aunque la preocupación no se había ido, sus caras mostraban cierto grado de alivio. Íbamos a ir con Miguel a un sitio donde estaría mejor, al menos por una temporada. El día que llegamos las enfermeras nos saludaban al pasar y una señora nos condujo a una habitación soleada con un televisor en la pared “ideal para ver el partido de los sábados”. Ya han pasado muchos sábados. Pero yo sigo esperando porque estoy seguro de que algún día, cuando se acuerda de mí, volverá a buscarme.
Jaime Gutiérrez Hernández 

Este relato forma parte de un ejercicio de narrativa audiovisual sobre el extrañamiento.

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