Mi Cuarto Trastero: Prince of Persia, 70% coreografía + 30% historia

4.6.10

Prince of Persia, 70% coreografía + 30% historia



El 70% de la película se trata de una coreografía perfectamente interpretada al ritmo de la música
Acabo de volver del cine. Hoy he ido a ver con mi hermano una película que ya lleva unos días en cartel (y unos añitos en nuestras videoconsolas) pero no por eso iba a dejar de hablaros de Prince of Persia: las arenas del tiempo.

Antes de empezar a mojarme en opiniones y valoraciones creo que es justo que sepas que Prince of Persia ha sido uno de los juegos de mi niñez y que me he pasado horas sentado frente a la pantalla de la PS2 intentando cortar cabezas a diestro y siniestro y resolver aquellos maravillosos puzles que te hacían estrujarte el cerebro.

Bueno, pues ya con todas las cartas sobre la mesa me suelto la lengua.

Una de las cosas que más me ha gustado de la película es que, pese a que no es fiel al libro, -algo que era más que probable - , si es fiel al formato del videojuego. Me explico, la película se mantiene fiel en su guión y en su composición a las estructuras narrativas del juego. Ya desde casi el principio, cuando tienen que abrir unas puertas (frase que intencionadamente evita un spoiler para el lector exigente), se muestran las alternativas y las posiciones tal y como se hace en el juego original. Con esos rápidos movimientos de cámara que nos ponen en situación. La película está llena de perlas de este tipo para los fans del videojuego, los movimientos del príncipe, los “encontronazos” con la princesa…



También hay que destacar que el 70% de la película, si no es más, se trata de una coreografía perfectamente interpretada por los actores al ritmo de la música de Harry Gregson-Williams. Los saltos del príncipe por los tejados en las persecuciones (que son varias en la cinta) están magníficamente orquestados y muy bien montados. Como diría Manu, los planos no aburren. Cada giro, cada salto, se ajusta a la melodía. La acción se detiene cuando esta se relaja y resulta más trepidante cuanto más rápido se suceden los acordes. Sin duda, se merece un 10 en este sentido.
Esto quiere decir que el otro 30% lo compone la historia. Una aventura entretenida, con su malo, su bueno, su buena (en los dos sentidos), sus dudosos, su personaje insoportablemente gracioso, su secundario sacrificado y sus cientos de extras. Sin embargo lo que es contenido… no tiene mucho. Un trasfondo moral más que evidente y pare usted de contar.
Quién sí que me ha sorprendido muy gratamente es Jake Gyllenhaal que, para los que no les suene su nombre (como a mi antes de googlearlo) es el vaquero rubito de Brokeback Mountain. Se trata de un lujoso actor de reparto que ha pasado por grandes producciones como El día de mañana o Zodiac pero que (para mi gusto) no destacaba demasiado. Sin embargo, con esta interpretación del príncipe Dastan ha subido desde lo más profundo de mi lista de “buenos actores” hasta el top 20 en apenas 1 minuto (que es lo que he tardado desde saber quién era hasta llegar aquí) eso sí, retrocediendo en el tiempo, como mandan las arenas. Y es que Gyllenhaal ha sabido dotar al personaje de un carisma y una personalidad mayores que en el juego y, teniendo en cuenta el riesgo que corría en convertir al príncipe en un insulso como sus hermanos, me quito el sombrero. La muchacha, Gemma Arterton, que ha pasado de Bond a los Titanes para llegar al príncipe, brilla por todo menos por su gran actuación.

En resumen, una película de tarde entretenida, para no pensar mucho, dejarse impresionar (y eso que no ha abusado de los efectos especiales) y que mantiene la tensión de la aventura, y la sexual, hasta el último momento pero, perdonadme que os lo desvele, es de la factoría Disney.   
      

Imágenes de: El séptimo arte, Friki corp. y Cineticias

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