Mi Cuarto Trastero: El juego de las sillas

17.3.09

El juego de las sillas


El otro día, al volver de clase, el autobús estaba lleno (como siempre). Aun así, logré alcanzar un asiento, encaramado en lo alto de la parte que cubre la rueda. Nada más sentarme llamó mi atención. Era una mujer de mediana edad, unos cuarenta y pico, más cerca de los 50. Leía un libro. En la siguiente parada entró un matrimonio, jubilados ambos. Como si tuviese un resorte, un mecanismo, la cuarentona saltó de su asiento y se lo dedió a la mujer ocupando, en frente, el que se acababa de quedar libre. La señora quería acompañar a su marido, que subió a la parte trasera del autobús, pero la otra insistía con ansia de retenerla. "Quédese aquí abajo, no vaya a caerse", le decía. Finalmente, la mujer cedió, pero no perdía de vista a su esposo. Mientras pasamos dos o tres paradas la tetragenaria interrogó a la señora. Le preguntó de dónde era, dónde vivía, a dónde iba..., ¡vamos, que le falto pedirle la fotocopia del DNI! En la siguiente parada la señora se escabuyó de las garras de su secuestradota y huyó junto a su amado. La mujer de unos cuarenta y pico años, más cerca de los 50, bajó en la siguiente parada. En ese mismo intercambio de viajeros entró en la cabina un matrimonio algo más joven que el primero que ocupo los asientos que acabában de quedar libres. Una parada después entró una mujer mayor - más que la pareja anterior - y, ¡debe ser el asiento!, - pensé yo - el caballero se levantó de un brinco y le cedió el sitio. ¿Será una forma de mostrar diferencia, maneras de ganar un estatus social...? ¿O simplemente no hará sentir más jóvenes por tener alguien a quien cederle el sitio? Yo creo que es una forma que la gente mayor usa para decirnos, "mirad, hacemos lo que deberíais hacer vosotros", pero ¿qué señora con garrota se encamara al asiento en lo alto de la rueda...? Estas y otras, son las grandes paradojas del mundo que hay dentro de un vagón de treo o, como es el caso, de un autobús.
Jaime Gutiérrez Hernández
Fotografía: miniblog.sacoleiro.org

1 comentario:

Natalia dijo...

A mi eso siempre me ha parecido una tonteria, yo puedo ser muy educada, pero no se me ocurre ceder el asiento, además hay cada señora por ahí... Hombre, si ves q la señora se va a caer o algo, y tu estas sentado, pues lo mismo te sale la vena caricativa, pero si ves que la señora parece buena persona, jeje. Por ceder un asiento no eres ni mejor, ni peor, pero mucha gente si lo piensa.