Mi Cuarto Trastero: ADIOS A LAS NAVIDADES

7.1.09

ADIOS A LAS NAVIDADES


Ya se ha acabado la Navidad, no por este año pero sí de momento. Y a estas alturas me llena un sentimiento extraño difícil de definir con una sola palabra. Por un lado me siento muy alegre, por todo lo que ha pasado, porque ayer vinieron los Reyes y es una gozada observar a mi hermano de 7 años disfrutar con los regalos.
Esto me recuerda que el pasado día 5 fue la cabalgata tradicional en mi barrio (La Fortuna) y el ayuntamiento de mi querida ciudad (no estoy siendo irónico), Leganés, relega a esta parte dejada de la mano de Dios (y de los políticos)a utilizar las carrozas más horrorosas que han existido. Pero en fin, demasiado es que nos las dan. Sin embargo, lo que me crispó los nervios fue que una anciana que, como cada año, ocupaba una de las carrozas reservadas para los "mayores" le dio 4 caramelos a mi hermano en la mano (porque como en toda España, en La Fortuna es tradición lanzar caramelos a diestro y siniestro). Hasta aquí todo parece una historia feliz, pero al ver que los guardaba la muy amable señora (y ahora sí ironizo) dijo: "Si se que te los vas a guardar no te los doy". Mi sangre primero se quedó helada y después empezó a hervir, no dije nada (ya lo hago aquí, aunque dudo mucho que la ancianita lea estas lineas), pero maldije cien veces la educación que me han dado mis padres. Se me ocurrieron mil cosas que gritarle: "¡Señora, ¿qué quiere? que el niño se coma los cuatro caramelos de golpe?!", "¡Sabe que es tradición y los niños disfrutan recogiendo y almacenando los caramelos!", incluso habérselos devuelto y haberle dicho "Tenga, que le aprovechen a sus nietos".
Como decía la navidad me hace feliz, pero por otro me hace sentir muy triste, porque ya estoy viendo que me hago mayor (que mal se lee esto) pero me voy dando cuenta de las injusticias navideñas: empezando por las cenas y acabando por los regalos, que para mí son dobles (tanto como cuando son justos como cuando no), pues en estas fechas es mi cumpleaños. Cada vez entiendo más a mis padres que detestan estas fechas. Pero la ilusión también es un factor muy importante en mí, adoro la Nochevieja, en la que se crea una conexión mística en la que, parafraseando a Mecano, "los españolitos, enormes, bajitos, hacemos por una vez algo a la vez". Después está la ilusión desde el otro lado, siempre leemos y hablamos de la ilusión de los niños y los regalos pero ¿y la de los mayores?, me encanta comerme la cabeza preguntándome qué le puedo pedir a los Reyes para mis familiares. Y seguro que la señora de los caramelos también siente algo parecido.
En definitiva, Navidad que se va, tiempo de paz, cordialidad, y más de una disputa familiar. No nos queda más remedio que vivirlo, si no existiese, qué haríamos, no tendríamos vacaciones. Aunque he descubierto que las mías desaparecen por los exámenes. Ahora que se ha acabado, Feliz Navidad a todos, y nos vemos en la red. JAIME

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